Siempre es el momento adecuado para ser agradecido

Siempre es el momento adecuado para ser agradecido

En momentos de crisis, es natural que la ansiedad comience a adentrarse en nosotros poco a poco. Que se instale en lo más profundo, y comience a cegarnos. De pronto dejamos de ver las cosas pequeñas, los detalles que hace unos días nos llenaban de alegría. A veces, cuando nos sentimos estancados, se torna difícil ser agradecido.

Hoy, quisiera tomarme un momento para respirar, y que recordemos juntos que, aún en épocas duras, podemos encontrar motivos para ser agradecidos.

Por primera vez en mucho tiempo, el planeta respira.

Se registra una drástica reducción de la contaminación y del efecto invernadero en varios zonas del mundo. Durante los últimos días se ha transformado el aire que respiramos. Ha llegado a ser 35% menos contaminado en países europeos y asiáticos, el agua corre cristalina en los canales de Venecia, incluso parece que el sol brilla más fuerte. Podemos aprender de esta experiencia. Cuando salgamos, podemos comportarnos de forma distinta a cómo lo hacíamos hace una semana, la responsabilidad está en nuestras manos, porque el poder de cambio también lo tenemos. Gracias, al planeta, por recordarnos que aún no es muy tarde.

La compasión regresa.

En los momentos de más oscuridad, es cuando la compasión se convierte en nuestra luz. Averigua acerca de los hechos actuales en cualquier lugar del mundo, te prometo que verás miles de doctores, enfermeros, profesionales de la salud, trabajadores del área alimenticia y de transporte que en este momento, nos mantienen vivos a todos. Encontrarás cientos de casos de personas que se aseguran cada día de que sus vecinos tengan qué comer, de que los menos favorecidos puedan tener, aunque sea solo por hoy, un techo sobre sus cabezas. Gracias, de todo corazón, a aquellos que trabajan duro, para que todos los demás podamos estar bien.

Estar con tus seres queridos.

Y aunque este no sea el momento de abrazos, siempre puede ser momento de amar, de apreciar a aquellos que te acompañan en cada paso. De entender el papel clave que han jugado siempre en tu vida, en tu felicidad. Me sanan y me tranquilizan. Gracias, porque puedo estar con mi familia y amigos, aún con los que no tengo físicamente junto a mi. Gracias, porque de una forma u otra, puedo mantenerlos cerca.

Cuando salgamos de aquí, nuestra vida no será igual.

Como humanidad, no habíamos vivido algo así antes, no podíamos entender lo frágil que es la vida, lo valioso que es un minuto compartido con los amigos, o el aire fresco y el sol sobre nuestras caras por un segundo. Agradezco que cuando salgamos, no seremos los mismos. Entenderemos que el tiempo, la libertad, la capacidad de perseguir sueños y la vida misma, son un privilegio. Este momento duro acabará, pero quedarán con nosotros por siempre los aprendizajes que deja. Gracias, a las catástrofes y los momentos de crisis, porque acaban, y salimos de ellos más sabios.

Finalmente, la felicidad no es una meta que puedes trazar milimétricamente y alcanzar en una fecha dada, la felicidad es una consecuencia de la conciencia. Te invito a que hoy, juntos, seamos más conscientes, y más agradecidos.

Sin comentarios

Escribe un Comentario

Top
Abrir chat