La nueva realidad

La nueva realidad

Existen muchas formas de hacerle frente a la situación actual, de sobrellevar las condiciones que supone el aislamiento social que estamos viviendo. Es válido que tengamos formas diferentes de lidiar con todo esto; pero creo que existen términos que pueden estar deteriorando nuestra salud mental. Seguir refiriéndonos a nuestra situación como “encierro”, es uno de ellos. Quejarnos del aburrimiento, del confinamiento, dedicar horas del día a pensar en todo lo que nos limita, puede estar haciéndonos mucho más daño del que imaginamos.

En mi caso, entender que no controlamos nuestro entorno, o que contar los días con desdén no nos sacará de aquí, ha sido clave para mantener el ánimo, la esperanza y la cordura. He entendido todo esto como mi nueva normalidad. Despertar temprano, hacer ejercicio, cocinar algo sano, leer un libro y dedicarme al trabajo y mis proyectos personales, respetando la cuarentena que, para bien o para mal, seguirá estando ahí mañana, y el día después de ese. Ese es mi nuevo “normal”, y ¿sabes qué? No lo resiento, vivo junto a él, y avanzo en mi propio camino, dentro de sus condiciones.

La realidad es que todo ha cambiado y que por más que queramos, no podemos controlar las circunstancias externas; en realidad muchas veces en la vida, con o sin aislamiento social, no podemos. Siempre habrá obstáculos, imprevistos y condiciones inesperadas. Y sería terriblemente agotador, frustrante e improductivo vivir luchando contra ellas. Mejor podemos centrarnos en entender que no tenemos el control, y eso está bien. Podemos trabajar, día a día en esta nueva rutina, nuestra resiliencia, nuestra paciencia. Y especialmente nuestro nivel de agradecimiento.

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