¿Cómo entender la incertidumbre? Ft. Telefónica

¿Cómo entender la incertidumbre? Ft. Telefónica

En mi último artículo les conté sobre nuestro nuevo proyecto como respuesta ante esta que no se conforma con invadir un área de nuestra vida en particular, sino que nos ve directo a los ojos en lo personal, social y empresarial. Hoy, te comparto la experiencia que vivimos con Telefónica.

Esta conferencia fue, particularmente, especial para mí. Compartía anécdotas en mi viaje a la Antártida, reflexionando sobre las preocupaciones colectivas que, como grupo nos inundaba en ese suelo gélido y escarpado, cuando volvió a mí un momento crítico que había quedado en el fondo de mi memoria. La incertidumbre.

Toda la preparación a la que me sometí jamás incluyó el manejo de la incertidumbre y, en el sitio más frío del planeta, llegó y me invadió.

Habíamos llegado y, durante la primera charla técnica en el iglú, pregunté a la organización:

— ¿Cuándo correremos?

No lo sabemos. Depende de las condiciones meteorológicas.

Con esto, era claro que tampoco teníamos ni la más mínima idea de la fecha de retorno. Mi ansiedad explotó, sentí sudar en el lugar más frío de la Tierra y recién entendía el porqué el vuelo de carga en el que habíamos llegado estaba lleno de víveres, materiales y herramientas; para cien días.

Las extremas condiciones climáticas, la inminente ejecución de los 100 kilómetros y la rutina diaria ajena a todo lo que conocía, me acechaban cada día. Una realidad para la que me preparé por tanto tiempo, pero sobre la que en ese momento no poseía el más mínimo control.

Era normal sentir nervios pero, ante la necesidad de prevalencia y supervivencia, decidí poner mi energía donde fuese útil. Dejé de preguntar fechas, asumí los 100 días de provisiones como la fase uno y posponer la ansiedad de volver a preguntar al día 101.

Con esto resuelto, me enfoqué en vivir en el Polo Sur con la mayor paz que mi mente pudiera lograr y me concentré en todas las cosas que sí podía controlar: preparación mental, nutrición, aspectos físicos. De ellas dependía mi supervivencia. La fecha, la carrera o el viaje, eran tema aparte.

Cuando comienzas a desprenderte de los aspectos de tu vida que definitivamente no puedes controlar, aún más después de un cambio de contexto y realidad como el que viví en la Antártida, y como el que todos vivimos el día de hoy, aprendes a ser más feliz. Ganas paz mental y tiempo extremadamente valioso.

Junto a la increíble comunidad de Telefónica, entendimos que todo lo que podemos hacer en esta situación podría parecer el fin, pero no tiene por qué serlo. Reflexionamos especialmente acerca de aquellas cosas que definitivamente salen de nuestro control, y les quitamos poder sobre nosotros, de una vez por todas porque lo sí está en nuestras manos es preocuparnos por todos los miembros de nuestro equipo, por todos los que a pesar de que atraviesen situaciones difíciles, siguen agregando valor.

Es parte de la lista de cosas que controlamos: Apoyarlos en este camino y brindarles herramientas que los ayuden a navegar las épocas de cambio e incertidumbre. En esta nueva aventura que inició con quinientos participantes, colaboradores y sus familiares, demostramos que podemos salir de esta, unidos, más fuertes, y mejores.

Otras empresas ejemplares se han subido al barco desde entonces. Nos emociona inmensamente seguir compartiendo este mensaje con miles de personas más, y continuar siendo un apoyo para todos ellos durante esta época de cambio constante, pero también de reinvención.

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