Lo vital nunca desaparece Ft. ARCA

Lo vital nunca desaparece Ft. ARCA

Cuando corrí 100km en la Antártida, hubo momentos muy duros. A pesar de la preparación exhaustiva a la que me sometí, la realidad fue mucho más dura de lo que la imaginé. En medio del estrés muscular, de una contractura en la pierna cuando experimenté temperatura más extremas, llegó un momento en el pico del cansancio, que pareció el final.

Los horizontes infinitos se veían como el final. Cuando, momentáneamente perdí la sensibilidad en los dedos de las manos y las piernas, se sentía como el final. Parecía que las circunstancias hostiles de la naturaleza hicieron que mi cuerpo finalmente sucumbiera, lo dejaron reducido a resoplidos pesados y visión un tanto borrosa.

Cuando el entorno parecía haber acabado conmigo, una parte de mí me gritaba que era el final. Pero después de dar tanta pelea, de trabajar tan duro para llegar al punto en el que estaba, sabía que era imposible que todo acabara ahí. A pesar del pesimismo de mi lado racional, y del agotamiento extremo que parecía consumirme, mis partes más esenciales siguieron luchando.

En medio de aquellos paisajes inhóspitos, sublimes e implacables, mi corazón y mi sistema respiratorio me mantuvieron con fuerza. Aunque mis extremidades estuvieran entumecidas, mis mecanismos de supervivencia no pararon ni un segundo. Mi cuerpo reguló su temperatura, logré inyectarme la pierna que sufrió la contractura. Recuperé la sensibilidad, se calentó. Mis pies y mi corazón me llevaron hasta el final de esa carrera, me permitieron regresar a casa, y narrarles hoy esa experiencia.

En los momentos de crisis, constantemente sentimos que toda estructura o predictibilidad en nuestras vidas se tambalea, que se derrumban a nuestro alrededor. Pero si observamos con cuidado, notaremos lo que pasa desapercibido; lo que, incluso siendo nuestra línea de vida, ignoramos. Veremos que nuestros sistemas vitales, aún en medio del caos, siguen funcionando. Silenciosos, pero fuertes.

Independientemente de la crisis: llámala el peor momento de 240 kilómetros en el Sahara, de 100 km en la Antártida, llámala desempleo, pandemia, quiebra o fracaso de tu emprendimiento. Durante todos esos momentos aún existieron, y seguirán existiendo sistemas que, gracias al trabajo de muchos, nos mantuvieron ahí.

Incluso, este año tan complicado, durante el confinamiento y las limitaciones que eso representó en nuestras vidas, seguimos aquí. Con sistemas que nos permitieron atravesar el peor momento y comenzar a reconstruirnos. Nuestro suministro de alimentos, cuando el mundo se detuvo, siguió ahí. Sobrevivimos, pudimos sustentar nuestros hogares y llevar comida a la mesa de nuestros hijos, aún durante uno de los momentos más críticos que hemos vivido como humanidad.

Una importante parte de esto ocurrió gracias al trabajo incansable de cientos de personas, con los que tuve el placer de hablar, en nuestra conferencia «Nuevos Retos, Nuevas Oportunidades», para Arca Continental. Aquellos que nunca se detuvieron, que solo trabajaron más duro a medida que el panorama se complicaba.

Es que aprendí que para ellos, la incertidumbre no es ninguna desconocida. Como para todo aquel que se enfrenta cara a cara con el reto de hacer algo realmente importante, de hacer las cosas como nunca nadie las ha hecho, de asistir y servir a cientos de miles de personas.

Recientemente, pasaron por trasformaciones institucionales importantes. ToniCorp se volvió parte de Arca, volviendo una operación importante, en una enorme, parte de uno de los gigantes fabricantes de bebidas y alimentos. Los empleados de Toni se vieron obligados a adaptarse a un nuevo sistema de trabajo, a adoptar una visión mucho más global, y a dejar su zona de confort por completo, para pasar a otras ligas.

Y pudieron haberse sentado en una esquina, cabeza abajo, intimidados por el reto que representaba ese cambio. Pero tomaron la decisión difícil. Se vieron en un ecosistema gigante, y se plantearon jugar como los gigantes, y convertirse en los mejores en ese terreno también.

Su crecimiento, índices de innovación, las plazas de trabajo abiertas y metas alcanzadas reflejan que lo lograron.

Salir del lugar en que te sientes cómodo, en que dominas cada área, te permite crecer de verdad. Y finalmente, te prepara para los momentos en que la vida se ponga realmente complicada. Cuando lleguen aquellas dificultades que se sientan como el final, tendrás dentro de ti ese impulso de superación y supervivencia.

Tu mente entenderá que debe seguir haciendo lo que la has entrenado para lograr: trabajar duro, surgir de las dificultades, tener una voluntad más grande que la lluvia que quiera ahogarte o los glaciares que pretendan dejarte inmóvil. Finalmente, te darás cuenta de que lo vital nunca desaparece, y de que nuestra llama interna siempre nos ayudará a salir adelante.

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