Aprender nuevas habilidades: Modelo Dreyfus

Aprender nuevas habilidades: Modelo Dreyfus

Aunque tu título en LinkedIn o tu currículum tenga impreso un cargo bien definido,debajo de esa tarjeta de presentación, de esa área o habilidad a la que dedicamos el grueso de nuestro tiempo, todos tenemos un montón de pasiones pequeñas que nos martillan la cabeza cada cierto tiempo. Quizá llevan décadas ahí adentro, y nunca hemos tenido la valentía de prestarles atención, o la iniciativa de conocerlas realmente.

Dentro de la fascinación que estas diferentes disciplinas nos generan, existen también numerosos personajes que se vuelven objetos de nuestra admiración. Los vemos como modelos a seguir; e incluso a veces rozamos la envidia cuando presenciamos a alguien que es un maestro en lo que hace. Cuando observamos que se atreve a empaparse en esa área que nos da tanta curiosidad, al punto de volverse un referente en el tema.

Pero, ¿por qué verlo como algo lejano a nosotros? ¿Cuál es la gran diferencia entre aquellos que hoy admiramos por su desempeño en determinada habilidad, y nosotros?

En realidad, es bastante simple la respuesta. Ellos se atrevieron a comenzar. Tuvieron la determinación de dar el primer paso. Luego el siguiente, y el siguiente después de eso. Dejaron atrás el miedo a fracasar y estuvieron dispuestos a recorrer el camino que se presentara frente a ellos para alcanzar sus metas, por largo que fuera.

Para tangibilizar un poco este camino, Stuart E. Dreyfus planteó un modelo de cinco niveles que describe el proceso de aprendizaje de una nueva habilidad. Nos ubica en alguno de los escalones dependiendo de nuestro nivel de destreza. Esto nos ayuda a comprender cómo es el ascenso de esos escalones, y a analizar la cantidad de tiempo y esfuerzo que requiere dominar cualquier área de la vida. Si lo pensamos con detenimiento nos daremos cuenta de que ninguno de esos referentes se encuentra ahí arriba por coincidencia. Todo ellos atravesaron, y nosotros también somos perfectamente capaces de atravesar, las siguientes etapas: Novatos, principiantes avanzados, competentes, habilidosos o expertos.

Novatos: Atreverse a dar el primer paso

Acaban de empezar. Se atrevieron a intentarlo. Así que es momento de conocer las bases de la destreza. Puedes sentirte como un niño otra vez. Observando y absorbiendo todo lo que puedas de los maestros, sin orgullo, sin envidia, desde la curiosidad y la fascinación pura. Este es un momento para seguir las reglas y modelos básicos, para familiarizarte con el área.

Principiantes avanzados: Metemos los pies al agua

Ya ha pasado cierto tiempo. Como las bases son sólidas, es momento de comenzar a experimentar con algunas variaciones. Se puede cavar un poco más profundo, conocer teorías más complicadas. Se plantean nuevas técnicas y escenarios a los que el aprendiz se enfrenta para enriquecer su proceso.

Competentes: Comenzamos a incomodarnos un poco

Las cosas comienzan a ponerse interesantes, retadoras, y frustrantes. Incluso dan algo de miedo. Se cometen muchos errores, se rompen muchas reglas y se experimenta. Mientras más te equivoques, y más aprendas, más lejos llegarás. Los alumnos ven los obstáculos más complicados aquí, en medio del proceso. Muchas veces tenemos miedo de llegar a esta etapa porque nos enfrentamos por primera vez de cara a lo desconocido. Pero es también la oportunidad perfecta para ponerte a prueba, ¿te apasiona esto realmente? ¿estás dispuesto a luchar por ello?

HabilidososNo hay atajos, la experiencia te trae aquí.

Al superar los obstáculos que nos lanzó la etapa anterior, quienes conocen esta cuarta etapa, inevitablemente se han hecho más sabios. No se puede cortar la fila, no hay atajo a llegar aquí. La experiencia te nutre hasta que te mereces conocer esta etapa.

Expertos: Una vida entera de enseñanzas

Cuando se es habilidoso por mucho tiempo, y se están desafiando los límites constantemente, es imposible quedarte estancado en aquella etapa. Llega un momento en que se desarrolla una intuición, delicadeza, naturalidad y experticia que solo te da una vida de trabajo duro. Los vemos y los admiramos, queremos ser como ellos. Pero probablemente, no nacieron con esa gracia que hoy nos deja con la boca abierta. Pasaron por los cuatro pasos anteriores. Y probablemente cantaban, pintaban, hacían negocios tan mal como tú o como yo. Pero atravesaron cada etapa, subieron cada escalón con paciencia y cuidado.

Ahora que conocemos el proceso, ¿cómo comenzar a construir nuestro camino hacia la experticia en aquella habilidad que tanto nos gusta?

La respuesta es muy sencilla, pero no es tan fácil: Debemos darnos un pase libre para ser malos. Para ser totalmente incompetentes por algún tiempo. Hay que aprender a encontrar el placer y apreciar el mundo de posibilidades que se despliegan ante ti, cuando eres un completo desastre en algo. Pues en ese momento, somos realmente libres. Nos desapegamos de ese miedo mortal al fracaso. De esa necesidad de ser perfecto, de mantener nuestro expediente libre de caídas.

Al desligarnos del ego, y conocer la paciencia de escalar lentamente, y con dedicación, prometo que sentirás mucha más satisfacción que con cualquier «éxito» instantáneo.

Quitarte la presión de las expectativas, del «tiempo» perfecto, de las impresiones y opiniones de los demás, te permitirá conectar con lo que realmente quieres hacer. Y te dará la valentía que necesitas para lanzarte de una vez por todas. Paso a paso, y escalón a escalón, como lo planteó Dreyfus, puedes comenzar a explorar, aprender, entender y vivir una nueva realidad. Creo que puede hacernos más felices. Incluso, puede que sea esa dosis de humildad que tanto nos falta cuando vivimos es un mundo plagado de apariencia.

Hoy es el día perfecto para que vivas por ti, y por nadie más. Para que intentes eso que tanta curiosidad te ha generado por tanto tiempo. Quizá, en diez años, volveremos a tener esta conversación y puedas contarme que se siente haber recorrido el arduo y maravilloso camino a que te llevó a convertirte en un experto.

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